Entonces los presentan en algún pasillo de la librería, entre los libros de ciencia ficción y las novelas clásicas. Un saludo de manos y un gusto conocerte. Ella habla poco y medido, él habla y no se calla, ella mira muy detenido, él mira y pierde el habla; ahora son dos mudos en la librería, que se conocen y se agradan. Ella y el encajan, como la matemática pura, la suma perfecta y multiplicada. Entonces él y ella se conocen en algún pasillo de la librería, nadie recuerda sus nombres, él y ella sólo se conocen...
